El ePel ya ha llegado….

January 4th, 2011

E-mail, e-learning, e-book y ahora…ePel…

Sí, ha nacido el Portfolio Europeo de las Lenguas en formato electrónico, diseñado y desarrollado a petición del OAPEE y siguiendo las directrices del MCER (Marco común de referencia europeo de las lenguas) en cuanto

al fomento de la autonomía, la reflexión, el plurilingüismo y la movilidad con el fin de potenciar el aprendizaje a lo largo de la vida.

Como recordaréis, el Consejo de Europa, al redactar el Marco Común Europeo de Referencia para las Lenguas, partió de la idea de que Europa no puede llegar a funcionar si sus ciudadanos no conocen al menos dos o más idiomas oficiales, de manera que en Europa la diversidad de idiomas no sea una barrera sino una riqueza, y de este modo se fomente la movilidad. El MCER describe las capacidades comunes a todos los europeos, a alcanzar en las distintas competencias según los niveles fijados para el aprendizaje y enseñanza de idiomas en Europa, así como indicaciones metodológicas útiles para todos los implicados en

el proceso. El objetivo, y cito textualmente a Ana Pitach (El ePEL: la gestión del aprendizaje a lo largo de la vida, http://www.um.es/ead/Red_U/m3/uji.pdf) :” es aumentar la transferencia y la transparencia: la transparencia en la información sobre las competencias, resultados del aprendizaje, descriptores de niveles, materiales

etc., de manera que el aprendiz tenga una visión global de las capacidades que debe dominar en cada nivel y la información sobre su competencia en idiomas sea comprensible y común en toda Europa, transferencia. ”

Y bien, también recordaréis que el Portfolio Europeo de las Lenguas (PEL) es la herramienta que propone el MCER para registrar y presentar experiencias formales e informales de aprendizaje de idiomas: para informar sobre el perfil lingüístico, para potenciar la reflexión sobre los idiomas que conoce cada ciudadano y así aumentar su responsabilidad en el proceso de aprendizaje, crearle la inquietud por ir más allá en su aprendizaje y de este modo fomentar el plurilingüismo en Europa.

El Pel en su formato papel ha sido experimentado y evaluado observándose que se trata de una excelente herramienta para conseguir los objetivos pedagógicos fijados por el Consejo de Europa y el Marco pero que también tiene, como formato, ciertas limitaciones: dificultad para actualizar y manipular, capacidad limitada de almacenamiento y dificultad para que el alumno lo sienta como propio.

 

Por todo ello, se propuso elaborar un PEL electrónico que aunara las ventajas pedagógicas del PEL en formato papel y las ventajas informáticas de su nuevo formato electrónico. .. ¡Y ya ha nacido! Seguramente, a partir de enero podremos ya hacer uso de él en el Instituto.

Ventajas del ePEL, dirigido a personas a partir de los 14 años

 

, que pueden empezar a usarlo en el sistema educativo en la enseñanza secundaria, continuar en EOI o en Educación de Adultos, o pueden usarlo en estudios universitarios o en cualquier otro tipo de enseñanza o aprendizaje no reglados:

1.- Acceso universal en web. En cualquier momento y en cualquier parte del mundo se puede acceder y se puede completar o consultar el Portfolio.

2.- No dependiente de soporte físico (ordenador, carpeta) . Este formato electrónico no necesita un sitio fijo sino tan sólo de una conexión a la Red.

3.- Flexibilidad y posibilidad de presentación personalizada . No es tan cerrado como el formato papel pudiéndose adaptar. Es de destacar la opción de “idioma” que posee.

4.- Refuerza al titular como propietario del PEL . Es sólo suyo y sólo el propietario tiene acceso a él y puede mostrarlo a quien quiera para asesoramiento o para su promoción personal.

5.- Integrable con otras plataformas web . El hecho de estar en web facilita la futura inclusión de este portfolio en una plataforma de enseñanza y aprendizaje.

Si quieres saber más , no dudes en ir a :

http://www.oapee.es/documentum/MECPRO/Web/weboapee/iniciativas/portfolio/epel/folleto-epeldef.pdf?documentId=0901e72b806cf436

http://www.um.es/ead/Red_U/m3/

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Libellés : PEL

¿Por qué a los españoles se nos da mal el inglés?

January 4th, 2011

TRIBUNA: FERNANDO GALVÁN

Por qué a los españoles se nos da mal el inglés

No son los genes. Nuestro número limitado de sonidos vocálicos, el doblaje en cine y televisión y la incorporación reciente a nuestra enseñanza de la lengua de Shakespeare explican que andemos lejos de nórdicos y portugueses

 

Como cada año, miles de españoles aprovechan el verano para someterse a cursos intensivos y/o realizar estancias en el extranjero con el objetivo de aprender inglés. Resulta lógico: el inglés es hoy incuestionablemente la lengua de comunicación internacional. Se supone que cualquier persona con una cultura media la conoce, igual que conoce el correo electrónico o Internet. Y es muy llamativo que el número de hablantes de inglés como segunda lengua sea ya superior al de los que la tienen como lengua materna. A mitad del siglo XX, el 9% de los habitantes del planeta tenían como lengua materna el inglés, un porcentaje que, según las estimaciones, se reducirá al 5% en 2050. Sin embargo, mientras que hacia 1950 unos 250 millones de personas hablaban inglés como segunda lengua, para el año 2050 esta cantidad se habrá multiplicado por cinco, hasta alcanzar los 1.250 millones de personas; un dato muy revelador de la evolución del inglés en todo el mundo.

El inglés pierde peso en el mundo como primera lengua, pero crece y se consagra como segunda

En otros países, los niños y adolescentes enchufan la tele y escuchan en inglés sus programas favoritos

Que el inglés sea la lengua dominante en los territorios que fueron parte de su poderoso imperio colonial no puede sorprendernos, pues así ha ocurrido con otras lenguas en el pasado (el griego, el latín o nuestra propia lengua española). Pero que, además, se haya convertido en un idioma utilizado comúnmente en ciertos países europeos, como los nórdicos, en los que Reino Unido nunca ha ejercido ningún poder político, resulta ya más sorprendente. Cada día son más los centros de enseñanza superior, dentro y fuera de Europa, que emplean el inglés, especialmente para sus estudios de posgrado. Llama la atención que prestigiosas universidades del ámbito germánico, o de Europa oriental, hayan renunciado al alemán -lengua de la ciencia y de la filosofía desde el siglo XIX- para plegarse a la dominación del inglés, de modo que la docencia en muchos de esos estudios se imparte en ese idioma.

En España está empezando a ocurrir lo mismo, al menos en unas pocas universidades, pero la sensación generalizada que tienen los españoles es de no estar a la altura de otros europeos, universitarios o no, e incluso de ciertas élites culturales latinoamericanas. ¿Por qué nos cuesta tanto hablar inglés? ¿Es que hay entre los españoles algún gen reacio a esa lengua? Naturalmente, la respuesta ha de ser negativa. No hay nada orgánico, ni étnico, en el hecho de que el porcentaje de españoles capaz de comunicarse fluidamente en inglés sea muy inferior al de la población nórdica, la germánica o incluso la de algunos países eslavos. Los motivos son de tipo cultural, educativo y, evidentemente, también lingüísticos.

Comencemos por estos últimos. El español, y nuestras otras lenguas románicas (a las que habría que añadir también el vasco), no pertenecen a la familia lingüística del inglés, que es el grupo de lenguas germánicas. Es obvio que resulta mucho más fácil para un español aprender gallego, catalán, italiano o francés que sueco, alemán, o inglés. La gramática y, sobre todo, el vocabulario suelen ser muy parecidos entre las lenguas de una misma familia.

Pero esta explicación nos vale solo en parte. ¿Por qué nuestros vecinos portugueses hablan mejor inglés que los españoles? Uno de los motivos es de índole lingüística, y tiene que ver con los diferentes sistemas vocálicos del castellano y del portugués, lo que explica también que, tratándose de dos lenguas cercanas (y mutuamente inteligibles en su expresión escrita), ofrezcan tantas dificultades para su mutua comprensión oral, al menos para los hispanohablantes.

Los diferentes sonidos vocálicos del portugués suponen una barrera inicial para los hablantes de español, que armados con nuestro sencillo sistema de cinco vocales, nos sorprendemos ante la diversidad lusa. Por eso, la dificultad que experimentamos los hispanohablantes cuando nos enfrentamos al aprendizaje del sistema de 12 vocales del inglés es superada con facilidad por los portugueses. Si uno está acostumbrado a que en su lengua materna una “a” no siempre suena igual, poco le costará adaptar el oído (y la pronunciación) a un sistema que, aunque distinto, se basa en la diferenciación no entre cinco sino entre más del doble de vocales. En cambio, los españoles luchamos denodadamente durante décadas por distinguir entre ship y sheep, entre latter y letter, entre cut, cot y caught, etcétera.

Otra explicación se halla en el entorno socio-cultural en el que nos movemos, y sobre todo, en los medios audiovisuales que nos rodean. Es un hecho demostrado que una lengua se aprende más fácilmente si existe un entorno propicio en el que los sujetos están “expuestos” a la lengua en una gama variada y múltiple de circunstancias. No basta con las horas que dediquemos a aprender el idioma en el aula. ¿Acaso los estudiantes españoles no dedican, en las fases obligatorias de la enseñanza, un elevado número de años, a razón de un promedio de tres horas semanales, a estudiar inglés? ¿Cómo es posible que, después de tantas horas dedicadas al estudio, muchos de nuestros jóvenes sean incapaces de entender y de comunicarse en este idioma en situaciones de la vida cotidiana? Pues bien, el hecho importante es que, salvo en casos excepcionales o muy restringidos, la mayoría de nuestra población no está sometida al inglés hablado en casi ninguna circunstancia. Cuando el estudiante sale del aula, acaba su exposición oral al idioma. No lo escucha en la radio, ni en la televisión, ni en el cine.

Y no es que la cultura audiovisual norteamericana no nos haya “invadido” en medida similar a nuestro vecino Portugal o al resto del continente europeo. Pero ocurre que en otros países no se doblan las series de televisión norteamericanas y las películas se exhiben en los cines en versión original con subtítulos. En España, sin embargo, el franquismo impuso el doblaje a todos los productos audiovisuales foráneos, lo que facilitaba la censura y permitía la “hispanización” y uniformidad lingüística de las voces y los acentos extranjeros. Los estudiantes polacos o suecos, portugueses u holandeses, están acostumbrados, desde su más temprana edad, a la exposición oral al inglés. Acaban su jornada escolar y, al conectar en casa sus televisores para ver sus dibujos animados o sus series favoritas, buena parte de ese material les llega en inglés. Así, casi sin darse cuenta, siguen aprendiendo fuera del aula, y para ellos el inglés ya no es una asignatura más del currículum, sino que forma parte de su entorno vital extra-escolar. Para utilizar una terminología en boga, podríamos decir que el inglés se convierte así en materia “transversal”, que se aprende mientras se está haciendo otra cosa.

El entorno educativo es también esencial para el aprendizaje de una lengua extranjera; y es cierto que el acceso de los españoles al inglés data de menos de medio siglo, pues hasta los años setenta del siglo XX su implantación en nuestros centros escolares era muy reducida. No era tan fácil, en los años sesenta, encontrar institutos de enseñanza media donde se enseñara inglés. Si no teníamos hasta hace poco suficientes profesores bien preparados para enseñar esta lengua; si no empezábamos a enseñar inglés a los niños hasta después de los 10 años, ¿cómo podemos esperar igualar el nivel de competencia lingüística de otros países europeos?

Hoy, por fortuna, los programas de enseñanza bilingüe en las escuelas de Infantil y Primaria, y su extensión a la Enseñanza Secundaria, hacen concebir esperanzas de que dentro de unos años la capacitación de nuestros adolescentes sea bien distinta de la actual. Pero, al mismo tiempo, hay que mejorar también los niveles de exposición social y cultural al inglés en los medios de comunicación, y fomentar la gradual internacionalización de nuestras universidades, internacionalización que implica inexorablemente la mayor presencia del inglés y, por ende, la mejora en nuestra capacidad de entender y hacernos entender en este idioma.

Fernando Galván es catedrático de Filología Inglesa y rector de la Universidad de Alcalá.

 FERNANDO GALVÁN 19/07/2010

Press release about Cambridge Advanced Examination

January 4th, 2011

 

Cambridge Advanced accredited at levels C1 and C2

25 January

 

Highperforming

candidates for one of the world’s most widely recognised

English language qualifications will now receive additional recognition for their

achievement. From the March 2010 exams onwards, certificates awarded to

candidates who achieve a grade A in the Cambridge Certificate in Advanced

English will show that their result is at level C2 of the Common European

Framework of Reference for Languages (CEFR), while those for grades B and

C will continue to show level C1.

This is an important development and reflects the reality of Cambridge

Advanced a

high level exam first introduced in 1991 which proves that

candidates have the language skills they need to succeed in higher education

in an Englishspeaking

environment. Cambridge Advanced is already widely

recognised by universities and employers around the world, and this will make

the exam more appealing to candidates who want to demonstrate a very high

level of ability in English. Material in the exam continues to be set at level C1

of the Common European Framework of Reference for Languages (CEFR),

but candidates who achieve grade A have shown evidence of proficiency at

the C2 level in some or all of the areas assessed.

UK exam regulator Ofqual has formally accredited Cambridge Advanced

grade A at level 3 in the UK’s National Qualifications Framework (which is

equivalent CEFR level C2) while grades B and C continue to be accredited at

level 2. Cambridge Advanced is backed by an extensive programme of

research to ensure that it meets the needs of candidates, teachers and higher

education institutions, and that it provides a reliable, accurate picture of the

skills needed for higher education and professional use at a high level. This

research is reported in detail in several volumes in the series Studies in

Language Testing (published by Cambridge University Press) and Cambridge

ESOL’s quarterly publication Research Notes.

 

¿Por qué cuesta aprender inglés?

January 4th, 2011

Expertos en lenguaje y educación analizan la capacidad  de los españoles para aprender inglés. Los especialistas consultados afirman que no  existe un gen que impida a los españoles hablar idiomas correctamente.

 

Son muchos los españoles que, año tras año, acuden a una academia o viajan al extranjero para aprender inglés, pero la mayoría de ellos dice que no lo consigue se sienten frustrados porque pronuncian y entienden con dificultad.

SON muchos los españoles que, año tras año, acuden a una academia o viajan al extranjero para aprender inglés, pero la mayoría de ellos dice que no lo consigue: se sienten frustrados porque pronuncian y entienden con dificultad.

El profesor de Psicología del Lenguaje de la Universidad de Navarra, Gerardo Aguado, lo tiene claro: “Ni mucho menos. A un español le cuesta lo mismo aprender inglés que a un inglés el español”. El profesor explica que ambas lenguas son “de distinta familia”, y precisa que el “entorpecimiento” a la hora de aprender inglés se debe a la cuestión fonética.

Todas las variantes del español reconocen cinco vocales y cinco sonidos vocálicos, mientras que la lengua inglesa registra, con el mismo número de vocales, quince sonidos más (20 en total). “La pronunciación de los españoles es incorrecta porque reducen a su sistema de cinco vocales todos los sonidos del inglés”, asegura la filóloga y lingüista de la UNED Pilar Ruiz-Va, que también critica que nadie se haya molestado en enseñar cómo colocar la lengua para reproducir nuevos sonidos.

Los más pequeños lo tienen “más fácil” porque, según Ruiz-Va, todavía no tienen sentido del ridículo, no necesitan ser conscientes de las etapas del aprendizaje y “les vale con la repetición”.

Los adultos “necesitan un proceso cognitivo sobre lo que están haciendo”, por lo que deben invertir más tiempo y más esfuerzo para aprender lo mismo.

El profesor Aguado apunta que esto ocurre porque el cerebro infantil es “una red tupida que puede aprender cualquier cosa”, mientras que el adulto tiene ya “muchos caminos impermeables”, es decir, que se ha acostumbrado a utilizar parte de sus neuronas para hacer algo concreto y se resiste a cambiar su rutina. Por eso Aguado insiste en que, a menor edad, mayor facilidad para asimilar una segunda lengua. Así, un niño de doce meses acostumbrado a escuchar únicamente español en su entorno puede ser ya “sordo” para algunos sonidos de otras lenguas.

 

“Los expertos coinciden en que viajar al extranjero es “muy positivo” para perfeccionar el inglés, pero reiteran que desde España también puede aprenderse: “Eso sí, hay que dedicar muchas horas y muchos esfuerzos”, apunta Brown. Para los más pequeños, Núñez recomienda a los padres que aprovechen la TDT para ver algunos dibujos animados en versión original y que usen páginas web gratuitaspara que los niños aprendan jugando.

En el caso de los adultos, Brown asegura que lo más importante es comprender que “las soluciones milagrosas  no existen”, y que la única forma de aprender un idioma es ser constante.

Lunes, 8 de noviembre de 2010

Ni Rajoy ni Zapatero saben inglés, como el 63% de los españoles.

January 3rd, 2011

La mitad de los españoles, si tuviera la oportunidad, aprendería inglés, pero un 26,5% dice que no quiere aprender ningún idioma.

Los políticos ya son la tercera preocupación de los españoles

Dos tercios de los españoles (63,1%) admite que no sabe ni hablar ni escribir en inglés, mientras que el 7 por ciento dice que solo lo lee y el 6,4% que solo lo escribe, según los datos del último barómetro del Centro de Investigaciones Sociológicas (CIS), correspondiente al mes de febrero 2010.
  Por el contrario, el 23 por ciento de los encuestados asegura que es capaz de hablar y escribir en inglés. Uno de cada cuatro encuestados reconoce que en algún momento de su vida laboral o en sus estudios se ha sentido perjudicado por no hablar un idioma.

  La encuesta, realizada a partir de 2.491 entrevistas, muestra asimismo que el 8,8 por ciento de los españoles domina el francés, el 1,6 por ciento el alemán, el 1,4 por ciento el italiano y el 1,2 por ciento el portugués.

  El informe refleja que sólo el 8,3 por ciento de los españoles está estudiando un idioma extranjero, de los cuales la mayoría está aprendiendo inglés (68,4%), seguido del francés (7,8%), alemán (5,3%), italiano (3,9%), portugués (2,4%), Chino y Árabe (1,9%). La mitad de las personas que están estudiando un idioma asegura que lo hace porque lo necesita para su trabajo, mientras que un tercio afirma que “le gusta aprender idiomas”.

UNO DE CADA CUATRO NO QUIERE APRENDER

  Por otro lado, la mitad de los españoles manifiesta que, si tuviera la oportunidad, aprendería inglés, pero el 26,5 dice que no quiere aprender ningún idioma. De las personas que dicen querer conocer otros idiomas, la mayoría es porque le gusta saber idiomas, así como para poder viajar a otros países y para promocionarse en su trabajo.

  Preguntados por la importancia que le dan los españoles al conocimiento de lenguas extranjeras, la mitad dice que es muy importante y el 40 por ciento que es bastante importante. Sólo el 7 por ciento manifiesta que es poco o nada importante.

  Además, la mitad de los encuestados asegura que ahora se le da mucha o bastante importancia en el sistema educativo español al estudio de idiomas y ocho de cada diez asegura que cuando ellos tenían 10 ó 12 años se le daba poca o ninguna importancia a este tema. En esta misma línea, los encuestados afirman que ha aumentado la importancia que se le da a los idiomas a la hora de encontrar trabajo.

  En cuanto a la calidad de la enseñanza que reciben hoy en día los alumnos en esta materia, el 37,6 por ciento dice que es buena, el 23,5 por ciento asegura que es regular y el 16% indica que mala. Eso sí, tres cuartas partes de los encuestados coinciden en señalar que la enseñanza de los idiomas debe empezar en Educación Infantil/Preescolar.

UN TERCIO NUNCA HA VIAJADO AL EXTRANJERO

  Por otro lado, un tercio de los españoles apunta que nunca ha viajado a un país extranjero. De los dos tercios que han viajado, el 56,7 por ciento dice que lo hace cada más de dos años, el 18,5 por ciento una vez al año, el 13,2 por ciento más de una vez al año y 11 por ciento una vez cada dos años. La mayoría (76,8%) viaja por turismo y el 14 por ciento por trabajo.

  El 43 por ciento de los españoles cree que el hecho de tener que trasladarse a un país tiene más bien inconvenientes, fundamentalmente por dejar a los amigos y familia, pero el 40 por ciento considera que tienen más bien ventajas, sobre todo por aprender un idioma y conocer nuevas costumbres.

 

Xornal.com. 11/03/2010

Lo que hay que saber en el siglo XXI

January 3rd, 2011

Lo básico es aprender a resolver problemas y a elegir la estrategia adecuada

Lo que hay que saber en el siglo XXI

Resulta necesario conocer otras culturas y trabajar en equipo y se ha de disponer de un alto nivel de lectura crítica y reflexiva

Es difícil prever qué necesitarán saber los escolares cuando lleguen al mundo laboral, pero parece que no precisarán haber acumulado mucha información, sino habilidades para buscarla, seleccionarla y utilizarla de forma eficaz

 

¿Qué ha de enseñar hoy la escuela para preparar a los profesionales de las próximas décadas? ES ha preguntado a sociólogos, pedagogos, profesores, psicólogos… y todos han coincidido en su respuesta: a ser competentes.

Formación de base

A · Saber comunicarse bien
> Lectura crítica y reflexiva
> Interpretar la información y los medios de comunicación
> Escritura argumentativa
> Utilizar e intercambiar diferentes códigos
> Debatir y contrastar puntos de vista
> Idiomas

B· Dominar las nuevas tecnologías
> Buscar y evaluar críticamente la información
> Organizar y crear contenidos digitales
> Comunicarse y trabajar a través de redes
> Participar en la vida pública a través de internet

C · Ser creativos e innovadores
> Espíritu crítico
> Apertura a perspectivas nuevas
> Hacer preguntas y plantear hipótesis
> Originalidad e inventiva
> Expresividad artística

D · Conocer cómo funcionan los negocios
> Trabajo en equipo
> Negociación de metas y proyectos
> Flexibilidad y resolución de conflictos

E · Ser multiculturales
> Conocer otras culturas y valores
> Implicarse en la comunidad
> Dialogar y negociar

F · Conocerse a sí mismo
> Expresar las propias emociones
> Entender a los demás
> Ser responsables y confiables

                      


Un plano de metro por libro de texto

La formación de los alumnos del siglo XXI obliga a reinventar la escuela o, como mínimo, sus métodos. Las fuentes consultadas abogan por trabajar por problemas, pero con problemas reales que tienen o tendrán los niños en su vida cotidiana.

 Con este método, un plano de metro puede ser libro suficiente para enseñar todas las matemáticas de primaria, desde aritmética hasta las unidades de medida o las fracciones, con cálculos reales que los alumnos sentirán próximos y útiles.

 Y la respuesta a la curiosidad infantil sobre cómovivían los dinosaurios permite enseñar historia, ciencias, matemáticas y lenguas todo un trimestre mientras se desarrolla la expresión oral y escrita, el trabajo en equipo, la búsqueda y selección de información y se usan nuevas tecnologías


 

¿Influencia del plan Bolonia y de la ley de Educación porque plantean las competencias básicas que debe desarrollar el currículo educativo? “No. Se habla de competencias porque ser competente no es sólo ser hábil en la ejecución de tareas y actividades concretas tal y como han sido enseñadas, sino, a partir de las habilidades adquiridas, ser capaz de afrontar nuevas tareas o retos que suponen ir más allá de lo ya aprendido; la competencia es disponer de recursos (saber qué, saber cómo y saber cuándo y por qué) para enfrentarse a los problemas propios de los escenarios en que uno se desenvuelve, y eso es lo que necesitarán los actuales escolares para desenvolverse como adultos”, resumen Carles Monereo, profesor de Psicología de la Educación de la Universitat Autònoma de Barcelona (UAB), y Juan Ignacio Pozo, profesor de Psicología Básica de la Universidad Autónoma de Madrid (UAM). Y como los escenarios en que transcurrirán sus vidas son el educativo, el profesional y laboral, el vinculado a la comunidad y el personal, opinan que la clave es formar a los futuros adultos para ser aprendices permanentes, profesionales eficaces, ciudadanos participativos y solidarios y personas felices.

Ya, pero ¿qué han de aprender para llegar a ello? ¿Qué contenidos ha de ofrecer la escuela? “El mercado laboral va a pedir que sean competentes, así que, más que cambiar el currículo, hay que introducir más habilidades y actitudes, sobre todo actitudes; porque el mundo laboral exige sobre todo una buena actitud, gente de fiar, que sepa trabajar en equipo, con iniciativa y autodirección, porque el conocimiento ya se supone y, si no, lo ofrecerá la propia empresa”, explica Albert Sáenz, director de ESO y bachillerato del colegio Sant Estanislau de Kostka-SEK, uno de los centros de la Fundació Jesuïtes Educació.

David de Prado, director del Instituto Avanzado de Creatividad Aplicada Total y del máster en Creatividad de la Universidad Fernando Pessoa, cree que la clave es “olvidarse de materias y asignaturas y centrarse en los procesos; en lugar de dedicarse a dar respuestas, hay que enseñar a hacer preguntas, despertar la curiosidad, fomentar el pensamiento libre, automático e inconsciente para formar mentes pensantes y desarrollar personas creativas, investigadoras y emprendedoras”.

Como él, Rafael Feito, profesor de Sociología de la Educación de la Universidad Complutense de Madrid, opina que hay que romper con la enseñanza por asignaturas y ofrecer a los alumnos una formación más interdisciplinar donde el objetivo no sea que aprendan matemáticas, historia o geografía, sino que tengan inquietudes, que sepan expresarse, trabajar en equipo, hablar otros idiomas, leer periódicos… Monereo y Pozo son partidarios de “podar” el actual temario escolar para poder introducir otros contenidos de mayor utilidad y vinculados a los problemas reales que tendrán que resolver los niños en el futuro, en su vida adulta, desde entender las facturas o los prospectos de los medicamentos, hasta saber comunicarse a través de redes digitales o comprender un telediario.

Por ello, su propuesta es introducir en la programación escolar módulos o asignaturas como salud o cuidado del cuerpo, medio ambiente o cuidado del entorno, cómo informarte o cómo cuidar el país, que permiten vincular diferentes disciplinas. Este es el modelo que desde hace tiempo utilizan en Finlandia, el país que obtiene mejores resultados educativos según el controvertido informe PISA. “Si los alumnos estudian como materia el cambio climático, para responder a ese problema necesitarán conocimientos de física, ciencias, matemáticas, historia…; y deberán buscar información, comprenderla, reelaborarla en gráficas, comunicarla… y para ello utilizarán herramientas digitales, trabajarán en grupo, defenderán sus puntos de vista…”, ejemplifican Pozo y Monereo.

Porque, según los expertos consultados, para desempeñarse adecuadamente en las primeras décadas de este milenio serán más necesarias determinadas habilidades que los conocimientos teóricos adquiridos. “Antes se pensaba que lo que aprendías en la escuela te servía para toda la vida, pero ahora todo cambia a mucha más velocidad, y si hoy pensamos que es indispensable saber inglés, quizá dentro de unas décadas lo básico sea conocer el chino; por ello, más que acumular información, lo que importa es aprender a aprender”, explica el sociólogo Rafael Feito.

Albert Sáenz apunta que esta competencia se alcanza cuando el alumno es capaz de crear conocimiento, de autorregular su proceso de aprendizaje y de autoevaluarse. Y ambos enfatizan la importancia de que la enseñanza vaya destinada a capacitar a los jóvenes para resolver problemas, de forma que, ante cualquier situación, conozcan varias estrategias y sepan cuál es la que han de aplicar en ese momento. “Las empresas contratarán a un filósofo como gestor si sabe crear equipo y romper tensiones”, resume Feito, convencido de la trascendencia de desarrollar habilidades personales y sociales.

Y sus planteamientos encajan bastante con el modelo de aprendizaje propuesto por el Consorcio de habilidades indispensables para el siglo XXI de Estados Unidos, una institución creada en el 2002 por entidades públicas y privadas con el objetivo de integrar las demandas académicas, cívicas y económicas en la enseñanza de aquel país. Los estadounidenses han establecido como indispensables unas materias básicas, en las que se combinan asignaturas curriculares (lenguaje y comunicación, lenguas extranjeras, matemáticas, historia, arte, economía, gobierno, ciencias y geografía) con temas interdisciplinarios del siglo XXI (conciencia global, alfabetización económica y financiera, alfabetización cívica y conocimientos básicos de salud), y una serie de habilidades para la vida personal y profesional (flexibilidad, iniciativa, liderazgo, responsabilidad…) y de manejo de información y de tecnologías digitales.

De las propuestas y reflexiones planteadas por todos estos interlocutores cabría concluir que la formación de los escolares del siglo XXI implica su alfabetización lingüística, digital, emprendedora, ciudadana, sociolaboral y emocional, de manera que al acabar la enseñanza obligatoria los jóvenes sepan comunicarse bien, dominen las nuevas tecnologías, sean creativos e innovadores, multiculturales, conozcan cómo funcionan los negocios y sepan identificar y autorregular sus emociones.

Alfabetización lingüística
El área de comunicación y lenguaje resulta fundamental en la sociedad de la información. Es imprescindible que los alumnos aprendan a leer, a entender e interpretar los periódicos, los telediarios, los libros y webs de ciencia, las facturas y contratos… Que entiendan cómo se construyen los mensajes mediáticos, para qué propósitos y con qué herramientas, características, convenciones… Han de salir de la escuela con un alto nivel de lectura crítica y reflexiva y el entrenamiento suficiente para poder identificar las fuentes e intereses que hay detrás de cada escrito y discernir entre el alud de información y publicidad al que se enfrentan cada día. También han de ser capaces de expresarse de manera argumentada y razonada de forma oral y por escrito, y saber defender sus puntos de vista. Y para ello han de poder utilizar diferentes códigos y pasar de uno a otro: convertir gráficas o imágenes en textos, trasladar un texto a una gráfica… Además habrán de estudiar idiomas (como mínimo inglés) para poder comunicarse, entenderse y trabajar con personas de cualquier otro lugar del mundo.

Alfabetización digital
Los escolares han de aprender a buscar información por internet de forma eficiente, contrastada y más allá de Google. Es decir, tienen que saber cuándo y dónde buscar información, ser capaces de seleccionarla según unos objetivos y elaborarla adecuadamente para después exponerla, escribirla o aplicarla. Esta formación les abre las puertas a nuevos e inagotables conocimientos y les convierte en aprendices permanentes.

Pero la formación de ciudadanos digitales exige ir más allá. Hay que enseñarles a comprender y producir documentos digitales; a saber cuándo, cómo y por qué utilizar las redes sociales para comunicarse; a trabajar en red con personas de otros lugares, y a participar en la vida pública y política a través de internet.

Y para desarrollar estas habilidades digitales no se trata de implantar una asignatura de informática, sino de integrar el uso de las herramientas digitales en cualquier aprendizaje, sea de historia, de lengua o de matemáticas, y de utilizar internet como algo más que un mero buscador o escenario de juegos.

Alfabetización emprendedora
Los escolares del siglo XXI han de salir de la escuela habiendo aprendido a aprender y sabiendo pensar. Puede parecer una perogrullada pero los especialistas en enseñanza aseguran que no lo es. Si la sociedad actual exige aprendices permanentes, las personas habrán de ser capaces de regular el propio proceso de aprendizaje y de autoevaluarse.

Y para disponer de mentes multicreativas y capaces de adaptarse a los cambios profesionales y laborales, habrán de saber utilizar la imaginación y la fantasía, mantener despierto el interés y la curiosidad. Por ello la escuela debe enseñar a hacer preguntas e hipótesis, a pensar de forma innovadora, a descubrir múltiples aficiones, a crear conocimiento en lugar de repetir o imitar, a ser artísticos en lugar de teorizar sobre el arte. Para conseguir emprendedores hay que formar jóvenes abiertos a perspectivas nuevas y capaces de demostrar originalidad e inventiva.

Alfabetización sociolaboral
Muchas de las necesidades laborales de los escolares son impredecibles ahora. Pero parece claro que, sean cuales sean las profesiones más demandadas o los títulos exigidos dentro de una o dos décadas, tendrán que negociar, trabajar en equipo, demostrar flexibilidad para llegar a acuerdos, saber resolver conflictos, apoyarse en otros y apoyarlos, ser socialmente responsables y sensibles al contexto social, comunicarse bien de forma directa y a distancia. Así que todas estas materias o capacidades deberían trabajarse en la escuela. Y los alumnos deberían salir de ella conociendo cómo funcionan los negocios.

Alfabetización ciudadana
Si algo han de ser los escolares de esta primera parte del milenio es multiculturales. Su formación ha de acercarles a otras culturas y permitirles conocer otros valores para saber entender los problemas actuales y trabajar con personas de otras procedencias. También ha de enseñarles a participar en la vida civil, a implicarse en la comunidad, a mantenerse informado y a entender los procesos políticos y administrativos, y a ejercer sus derechos y obligaciones como ciudadanos. Para todo ello es importante formarles en valores, en el diálogo y la negociación, enseñarles a entender las implicaciones locales y globales de las decisiones cívicas.

Alfabetización emocional
El reto es formar personas que sepan expresar sus propias emociones, que se conozcan y tengan capacidad de autocontrol y de autorregular sus comportamientos. Otras cuestiones básicas que hay que desarrollar para capacitar a los alumnos para su vida personal son la responsabilidad y la confianza, así como la empatía para poder entender a los demás, cualidades imprescindibles si han de trabajar en equipo y de forma colaborativa.

MAYTE RIUS 10/04/2010

Hablar otro idioma mejora el propio

January 3rd, 2011

Beneficios adicionales / Los chicos ganan en conocimientos y autoestima

Hablar otro idioma mejora el propio

Aprender una lengua extranjera facilita la incorporación de estructuras gramaticales y lógicas en castellano

 

A las razones que se suelen postular a favor del conocimiento de varios idiomas se suma la constatacion de otra más: los alumnos que en el colegio aprenden una lengua extranjera tienen mejores resultados en el aprendizaje de la lengua materna.

Así lo indica un estudio que hizo el Ministerio de Educación español y el British Council sobre la experiencia de 120 colegios públicos bilingües de España que tienen inglés como segunda lengua, y cuyo resultado publicó el diario El País, de Madrid, días atrás. Los especialistas argentinos también lo corroboran en nuestro país.

La mejoría en el aprendizaje de la lengua materna se verifica no sólo en aquellos chicos que concurren a una institución bilingüe, sino también en quienes reciben una enseñanza intensificada en una segunda lengua, como sucede en los colegios plurilingües públicos de la ciudad de Buenos Aires.

“Están probados los beneficios. A veces, ya dentro del primer año, los chicos empiezan esta reflexión que les permite, por ejemplo, descubrir el orden del adjetivo y el sustantivo. Las mismas actividades que se utilizan los llevan a establecer comparaciones y a desarrollar esa plasticidad para moverse de una lengua a la otra”, indicó a LA NACION Teresa Davis, profesora de inglés, quien trabajó en el inicio del proyecto de las escuelas plurilingües porteñas.

Actual directora ejecutiva del Centro Universitario de Idiomas (CUI) de la UBA, Davis señaló: “En las escuelas de contextos más desfavorables, es mucho más evidente que el aprendizaje de una lengua extranjera permite al chico desarrollar más su lengua materna y hasta su autoestima”.

La especialista indicó que los beneficios de aprender una segunda lengua se han podido constatar no sólo con la enseñanza del inglés, sino también con la del francés, el portugués y el italiano.

Los chicos que asisten a las escuelas plurilingües tienen ocho horas de clase semanales de lengua extranjera a partir de primer grado, y en cuarto grado se incorpora la enseñanza de una segunda lengua, con una carga horaria de tres horas semanales. Estas instituciones son de doble jornada.

Con más confianza

Lucila Gassó, experta en lenguas extranjeras, señaló: “Las investigaciones de numerosas experiencias internacionales y en nuestro país demuestran que la enseñanza de dos lenguas refuerza otros aprendizajes, especialmente el de la lengua materna, y representa importantes beneficios socioculturales, cognitivos, psicológicos y lingüísticos”.

Además, su trabajo en el CUI le permite a Gassó comprobar que los alumnos que saben una o más lenguas extranjeras “encaran el estudio de un nuevo idioma con confianza y entusiasmo”, mientras que aquellos que se acercan a la experiencia por primera vez o tuvieron una historia de fracasos en la escuela “lo hacen con temor y desconfianza de sus propias posibilidades de aprender una nueva lengua”.

Eduardo Minces, médico especialista en psiquiatría, explicó: “El aprendizaje de distintos idiomas conlleva la puesta en marcha de mecanismos psíquicos complejos, que implican no sólo una mera traducción de los significados de sus palabras, sino también la comprensión de distintas estructuras gramaticales, reglas lógicas y orden asociativo, por nombrar algunas características diferenciales”.

Asimismo, Minces sostuvo que, si bien el logro del aprendizaje simultáneo en edad temprana, cuando la maduración neurológica y psíquica están en pleno desarrollo, podría fortalecer la capacidad de comprensión del sujeto y un mejor desarrollo intelectual posterior, la adquisición de una segunda lengua debe estar suspeditada a “condiciones que tienen que ser cuidadosamente evaluadas en cada caso”.

Al respecto, el estudio realizado en España arrojó que un 10% de los alumnos tiene dificultades para enfrentarse a dos lenguas. El profesor de la Universidad de La Laguna y especialista en lenguas extranjeras, Plácido Bazo, subrayó al diario El País “el peso cognitivo que supone realizar un aprendizaje con doble simetría de habilidades lectoescritoras, que no sólo aumenta el tiempo de dedicación a estas técnicas, sino también las habilidades de pensamiento al integrar las dobles formas y estrategias de cada una de las lenguas”.

Y agregó que es ese esfuerzo que una parte del alumnado no puede realizar lo que obliga a reconocer un abandono o fracaso cercano al 10 por ciento.

“Del estudio que se hizo en España no surge que los chicos que son bilingües tengan más capacidades cognitivas, es decir, que sean más inteligentes, sino que desarrollan más estrategias académicas”, explicó Florencia Salvarezza, lingüista y coordinadora ejecutiva del Departamento Infanto-Juvenil del Instituto de Neurología Cognitiva (Ineco).

Salvarezza consideró que, en el caso particular del inglés, la modalidad pedagógica de enseñanza de esta lengua es muy fuerte en comprensión de textos y lectura, lo cual los alumnos trasladan al castellano. Por eso, consideró que “hay que replantearse las estrategias pedagógicas en lengua castellana”.

VENTAJAS

  • De uno a otro. Los chicos que aprenden un idioma extranjero incorporan estructuras gramaticales y lógicas del castellano con más facilidad.
  • Lo más difícil. Intensifican su capacidad de comprensión de textos y lectura, dos dificultades frecuentes en el aprendizaje de la lengua materna.
  • Autoestima. Están mejor predispuestos para aprender una tercera lengua y manifiestan cambios en su autoconfianza para estudiar.
  • Con menos, más. Los beneficios son particularmente notorios en los chicos de contextos sociales más desfavorecidos.

 

Viernes 2 de abril de 2010

 

Laura Casanovas
LA NACION

Hablemos inglés, o algo parecido: “Globish”

January 3rd, 2011

Lo llaman ‘globish’ y es un ‘dialecto’ internacional ya aceptado por muchos anglófonos – La simplificación de una lengua puede ser útil para aprenderla

El escenario puede ser un congreso de medicina, una cumbre económica o una feria internacional de electrónica. Los actores son cirujanos, investigadores, políticos, ingenieros o ejecutivos. Todos representan o, más bien, improvisan su papel en un espectáculo con argumento sencillo. El objetivo no es lograr la aprobación de la crítica. Aquí se trata simplemente de comunicar, entender y ser entendidos y, si el guión lo requiere, cerrar un pacto o un negocio. Para ello es recomendable hablar en un mismo idioma. ¿Inglés? Digamos que inglés, o, en la mayoría de los casos, algo parecido.

Se trata de un inglés simplificado que usa unas 1.500 palabras y gramática sencilla

El British Council apoya que se pierda el miedo al error al hablar una lengua

El ‘globish’ es una herramienta, pero no sirve para leer a Mark Twain o Wilde

“Algunos anglófonos deberían limitar su vocabulario”, dice su inventor

Ese algo parecido era lo que observaba Jean-Paul Nerrière cada vez que acudía a un simposio o a un congreso, desde Estados Unidos hasta Asia. Cuando los compromisos de trabajo le permitían volver a su casa, en París, este ex directivo de IBM le daba vueltas al asunto. ¿Por qué se entendían mejor un mexicano y un chino que un chino y un estadounidense? ¿En qué idioma se dirigían los unos a los otros? Un día decidió por fin acuñar (y proteger mediante las leyes de propiedad intelectual) la palabra globish, una fusión de los términos global e inglés (english) que pretende resumir una filosofía de comprensión mutua universal. “El globish es el inglés que se habla comúnmente en Estambul o en Montevideo”, explica Nerrière en conversación telefónica desde Francia. En una definición más técnica, es “una estructura reflexionada y organizada de inglés que se pone limitaciones a sí misma, digamos que no se utilizan más de 1.500 palabras”, prosigue. Vocabulario básico y sintaxis más amable, para entendernos. ¿Acabará con toda una cultura y una tradición de enseñanza?

El invento, que cuenta con decenas de miles de partidarios, podría parecer el enésimo método de aprendizaje más o menos rápido y más o menos eficaz de un idioma, algo similar a lo que ya propuso hace casi un siglo el lingüista Charles K. Ogden con las 850 palabras de su Basic English. Sin embargo, Nerrière, que fue responsable de las estrategias de marketing de la multinacional informática y sabe cómo vender un concepto abstracto, ha ido más allá. Ha conseguido crear un sistema que ha cuajado y encontrado aceptación incluso en el mundo anglosajón. Robert McCrum, crítico y editor literario del dominical británico The Observer, le felicitó por un libro, Globish The World Over, en el que expone sus ideas sobre la enseñanza de idiomas. Y el mismo McCrum está a punto de publicar un texto en torno al fenómeno: Globish: How the English language became the World’s language.

Se tratará, según dice, de una especie de “dialecto” del siglo XXI que encuentra sus orígenes en un cambio de la conciencia geopolítica internacional. Algo que hace que ahora el inglés y su cultura se perciban como valores disociados de toda herencia colonial. El llamado complejo imperialista, al menos en el mundo occidental, ha desaparecido. Como decir: “Anímese, el inglés es un patrimonio de todos, tanto de los que han nacido en Boston como de los que se han criado en Estambul”.

Parece, pues, una buena ocasión para aprender de una vez el idioma. Pero también puede ser la excusa perfecta para la autoindulgencia y para convencerse (engañarse, como según algunos profesores suele hacer buena parte de la clase dirigente) de que bastan pocas palabras para dominarlo. Depende. Tal vez ocurran ambas cosas, es una cuestión de perspectivas.

El British Council, la institución pública británica encargada de velar por el inglés, además de difundirlo y enseñarlo, es prudente pero también está abierta a los experimentos. Su director en España, Rod Pryde, recuerda que “las personas siempre emplearán la lengua de manera que se adapte a sus necesidades…”. Y, a propósito del globish, apunta: “Este uso no da lugar a una metodología en el sentido didáctico del término, pero sí que conforma una serie de parámetros que pueden, o no, satisfacer las necesidades del mundo de los negocios internacional. La única forma de descubrir si las limitaciones que impone el globish son aceptables es a través de la experiencia individual de cada persona”.

Por esta razón algunos profesores temen que se convierta en una experiencia negativa para los alumnos. El empobrecimiento del lenguaje constituye justamente el mayor riesgo (y una de las mayores críticas) del globish. Los docentes consultados están divididos, aunque no es descabellado plantearse dudas sobre su eficacia a medio plazo.

“Soy traductora de inglés y alemán y he residido varios años en Inglaterra, convivido con ingleses, estadounidenses y jamás había oído hablar del globish”, comenta Victoria Navarro. “Sólo conocía el spanglish, y otra versión parecida que hablan en África”, añade antes de aclarar: “Considero que ya se han hecho varios intentos por globalizar las lenguas, sin embargo, nunca han terminado de cuajar, ya que no son idiomas naturales, y por lo tanto su enseñanza es compleja. ¡Nunca podrás tener un profesor nativo de globlish!”. En su opinión, es una pérdida de tiempo: “Ya que te pones a aprender inglés, estúdialo en condiciones, y déjate de idiomas inventados. A la larga, aunque su aprendizaje sea más complicado, el inglés auténtico te va a llevar mucho más lejos”, dice.

Algo parecido opina el irlandés Jason O’Dwyer, con 20 años de enseñanza a sus espaldas. Cree que tiene más aspectos negativos que positivos. “Personalmente, no me gustaría enseñarlo y existiría el peligro de que convirtiera en una lengua mal hablada”, advierte. “Un ejemplo reciente es el anuncio de la Comunidad de Madrid sobre los colegios bilingües utilizando el lema yes, we want”, que pretendía ser un guiño a la campaña presidencial de Barack Obama y que, sin embargo, deriva en una frase mal expresada y con una construcción gramatical imposible.

A pesar de esto, desde el British Council subrayan otros aspectos positivos. “Cualquier idea que otorgue a la gente la confianza suficiente para aprender una lengua nueva e intentar comunicarse con ella es positiva”, dice Pryde. “A muchas personas el aprendizaje de un idioma les parece una tarea difícil. Sin embargo, está ampliamente demostrado que los que no están preocupados por cometer errores y adoptan una actitud positiva frente al aprendizaje de un idioma, consiguen aprenderlo, a pesar de que la cantidad de información que se precisa para memorizar y adquirir una nueva lengua puede convertirlo en un proceso largo”.

La actitud es en efecto determinante, tanto para perfeccionar una lengua extranjera como para abordarla. A este respecto, Jean- Paul Nerrière defiende sin fisuras el globish: “No se trata de un inglés casual, ni tampoco hay que compararlo con el inglés real, aunque se exprese con formas completamente correctas”, dice, en referencias a los trucos de “su” sistema, que consiste esencialmente en reducir el léxico y utilizar formas gramaticales simples.

“Es una herramienta, más que un idioma”, insiste en precisar. “Si quieres disfrutar de la lectura de Mark Twain, Oscar Wilde o Racine, tienes que saber inglés, o francés, de verdad. Si quieres comunicarte con un indio o un japonés, no hace falta”, aclara. Sea como fuere, parece sensato relativizar las necesidades y los objetivos. Ya lo escribió el filósofo y pedagogo Comenio en el siglo XVII: “No es preciso aprender las lenguas a la perfección, sino dentro del límite de lo necesario”. Hoy el director del British Council recuerda que “la población nativa de Reino Unido y de los Estados Unidos tan solo utiliza unas 1.800 palabras en el 80% de su comunicación verbal en inglés”.

Nadie, o muy pocos estudiantes, por poner un ejemplo, tienen en principio la ambición de recitar sonetos de Shakespeare ante la reina de Inglaterra. En el mejor de los casos, a la mayoría nos gustaría pulir el oído o una pronunciación demasiado pedregosa para conseguir lo que los expertos llaman éxito comunicativo.

“Ya sería suficiente que los políticos españoles no tuvieran que ir acompañados de un intérprete cuando están en el extranjero”, señala una docente. “El que simplemente entendieran una conversación sería ya todo un éxito”, añade. Y si para ello tienen que estudiar globish, bienvenido sea.

El problema es que a menudo el aprendizaje de una lengua se convierte en una barrera que provoca rechazos. Lo sabe muy bien Tom Fieselmann, especialista en fonética con años de experiencia en enseñanza de idiomas en España, Grecia e Italia. “A menudo utilizo un método llamado de adaptación lingüística para mis clases. Este acercamiento [hacia la comprensión del alumno] las convierte en mucho más amenas y divertidas y disminuye el rechazo frontal que muchas veces encuentro entre mis estudiantes de idiomas (o pacientes, como les llamo a veces)”, explica. “Creo que el globish responde a un intento de normalizar los cambios y las necesidades lingüísticas que se registran en todo el mundo”, prosigue para admitir que, de todas formas, “los cambios en una lengua son normales e inevitables”. ¿Se convertirá el castellano en glastellano o andaluglobish?, se pregunta. Los usos y los hábitos de los hablantes lo decidirán. “Yo hablo un globish que suena a inglés paquistaní con mis estudiantes que no entienden algunos fonemas. Es mejor para ellos porque me entienden, y es mejor para mí porque al menos ellos pueden entender una variedad de inglés ya hablado en el mundo, en India, Pakistán, Tailandia, Vietnam… ¡y España!”.

A una conclusión muy parecida llegó también Nerrière. Un acento o una determinada pronunciación no debe convertirse en un obstáculo excluyente. “Cuando hablo en inglés, se ve que mi propia pronunciación es muy pintoresca, exótica”, admite con sentido de la ironía. “Pero esta no tiene que convertirse en una razón válida para renunciar a hablar con el resto del mundo. De hecho, he conseguido desenvolverme en el mundo de los negocios”. Nerrière había visto durante sus viajes y estancias en el extranjero cómo, por ejemplo, las comunicaciones “mejores” se desarrollaban entre chinos y los no anglófonos. “Los que tenían más problemas para comunicarse eran precisamente los estadounidenses y me dije: ‘esto no es nada es normal. ¿Por qué ocurre?”. Se trata sobre todo de falta de educación en comunicación, según concuerdan los expertos. “Porque tal vez algunos anglófonos deberían limitar su vocabulario y medir su acento en determinadas circunstancias”.

Si finalmente nos entendemos, si logramos nuestros objetivos, estaremos practicando globish -o como queramos llamarlo- y, en palabras de Elena Montalvo, docente de inglés y profesora de Escuela Oficial de Idiomas, estaremos buscando una especie de “polifonía” lingüística ideal. Esta docente ahonda en el llamado método de la intercomprensión, que consiste en mantener las características de dos lenguas que entran en contacto pero permitiendo y facilitando la comunicación mutua. Se trata de un concepto muy importante en el llamado espacio de comunicación europeo. Y es justamente lo que defienden los expertos y filólogos preocupados por la supervivencia de las llamadas lenguas cooficiales o minoritarias. Para explicar la filosofía de intercomprensión y esta tolerancia lingüística, Montalvo utiliza un símil deportivo. “Si ya practicas uno o más deportes, no tendrás problemas en enfrentarte a un tercero”. Y si ya hablas castellano, catalán e inglés, puede que tengas menos problemas a la hora de comunicarte (o hablar, entender y aceptar) en francés.

A este propósito, tal vez tuviera razón Umberto Eco cuando, hace más de una década, ofreció una idea de comunidad internacional en su libro La búsqueda de una lengua perfecta: “Una Europa de políglotas no es una Europa personas que hablan correctamente muchas lenguas, sino, en el mejor de los casos, de personas que puedan comunicarse hablando cada uno su propia lengua y comprendiendo la del otro”. Así podrían entender el “genio, el universo cultural que cada uno expresa cuando habla la lengua de sus antepasados y de su propia tradición”.

‘Globish grammar’

- Estudiar globish significa aprender unas 1.500 palabras, muchas combinaciones de dos términos, monosílabos… Hay que hablar con expresiones directas, evitando las locuciones negativas o frases pasivas. Los phrasal verbs están admitidos, pero hay que saber aprovecharlos porque pueden causar problemas. The streets were cleaned in the morning se convertiría, en globish, en The workmen cleaned the streets in the morning. Jean-Paul Nerrière propone como ejemplo el inicio del discurso inaugural de Barack Obama.

- Inglés. I stand here today humbled by the task before us, grateful for the trust you have bestowed, mindful of the sacrifices borne by our ancestors.

- ‘Globish’. I stand here today full of respect for the work before us. I want to thank you for the trust you have given, and I remember the sacrifices made by our ancestors.

- Castellano. Me presento aquí hoy humildemente consciente de la tarea que nos aguarda, agradecido por la confianza que habéis depositado en mí, conocedor de los sacrificios que hicieron nuestros antepasados.

FRANCESCO MANETTO 30/04/2010

EXAM PREPARATION /STUDY TIPS

January 3rd, 2011

* Make sure you understand what you have studied. Don’t just try to memorise it.

   Ask your teacher or classmates for help if you find something difficult to understand.

 

* Look again at what you have studied as soon as possible after class.

   You are more likely to remember information if you look at it again within 24 hours

   of first hearing it.

 

* Organise your study time

    A revision timetable will help you make the most of your study time.

 

* Eat something before you study

   Food will give your brain the energy it needs to concentrate for long periods of time.

   Fruit is a good choice – the sugar in fruit will keep you more awake than coffee.

 

* Drink plenty of water while you study

   Not drinking enough water can make you lose concentration and make it harder for

   you to remember information. You should drink 250ml of water for every hour of

   study.

 

* Choose places to study where you will not be disturbed

    Noise and other distractions make it difficult to concentrate and can affect the amount

    of information  you remember.

 

* Take regular breaks during study time

   Taking a 20 minute break every two hours will give you time to remember what you

   have already learned and also help you concentrate for the next two hours.

 

* Take practice tests

   There is no better way to prepare for a test  than to take regular practice tests. Not only

   can you learn the language you need to pass the exam, but you can also get to know

   the style of exam questions and practise good exam techniques.

 

* Join a study group

   Studying with friends and classmates can help motivate you to study more regularly.

 

* Work out when you study best

   Some  people work best in the mornings, others at night. Decide when you work at

   your best and try to study at those times.

 

 

 

 

 

 

EXAM TAKING TIPS:

 

* Get at least 6 hours sleep the night before a test

   You are more likely to remember what you have learned if you have had a good

   night’s sleep.

 

 

* Eat before a test

   Food will give your brain energy and help you t concentrate.

 

* Wear comfortable clothing

   Being uncomfortable is a distraction. Also, it’s better to wear several layers of

   clothing so you can put on or take off an item if you feel hot or cold.

 

* If possible, sit at the front of the examination room

   If you sit at the front, of the room you are less likely to be distracted by other students

   and can hear the recording better for the listening paper.

 

* Make sure you understand all the instructions before you begin

   Don’t be afraid to ask the examiner to repeat any information you are unsure about.

 

* Before you start your test, quickly look at the whole test paper

   Looking at the test paper quickly before you start will help you to manage your time

   better. Decide how long you should spend on each question.

 

* Always read the questions carefully

   One of the most common mistakes students make is not to read the questions carefully

   enough. Read all instructions slowly and twice if you have time.

 

* Answer the questions you find easy first

   Answering the questions you find easy first will give you confidence and save you

   time later on.

 

* Don’t waste time on questions you cannot answer

   Spending a lot of time on a question can make you lose confidence. If you can’t

   answer a questions go to the next one and come back to it later, if you have time.

 

* Check your answers carefully

   If you have time at the end of the exam, read through your answers. But remember,

   your first answer is usually correct so only change answers if you see a mistake.

 

* Be positive and try to stay relaxed

   If you are relaxed you will be able to concentrate better. Breathe slowly and deeply

   and try to put all negative thoughts out of your mind.

Evolución de la Enseñanza-Aprendizaje de las Lenguas

January 3rd, 2011

Noviembre 2010

No es característico de nuestra época haber convertido a todos los seres humanos, de algún modo en emigrantes…? Todos estamos obligados a vivir en un mundo que se parece muy poco al terruño del que venimos; todos hemos de aprender otros idiomas, otros códigos.” (Maalouk, 1999:51)
Ciertamente, todo el mundo quiere aprender un idioma, aunque tiene que ser rápido y barato. ¿Quién no conoce el famoso slogan “aprenda inglés con mil palabras”? Pero, como se suele decir, no todo es fácil y el aprendizaje de las lenguas extranjeras ha recorrido una larga carrera de fondo.

En el principio de los tiempos, el método denominado como el de gramática-traducción fue ampliamente usado para enseñar las lenguas clásicas como el latín y el griego pero también se utilizó para el francés, el alemán, y el inglés. La traducción de una lengua a la otra servía como técnica principal para explicar las nuevas palabras, formas y estructuras y como vía óptima para llegar al dominio de la lengua en general. Si viajamos con nuestra mente a la actualidad, resultaría ciertamente aburrido emplear dos horas seguidas traduciendo sin parar como si fuéramos diccionarios andantes aunque aún hoy existen defensores de este método.
Después llegó el famoso Método Directo (volvemos a aprender inglés en 1000 palabras) que centra su atención en que el profesor repita una palabra apuntando al objeto que ésta denota y lo haga tantas veces como sea necesario hasta que el estudiante sea capaz de reproducirla de manera más o menos certera. 

Podríamos enumerar una cantidad interminable de métodos y quizás ninguno sería el adecuado puesto que la idea de lo idóneo es algo utópico e inalcanzable como todo lo que se considere subjetivo. Tanto en la actualidad como en el futuro, se debería tender a que los estudiantes supieran resolver situaciones reales o problemáticas utilizando una lengua extranjera como herramienta. No deberíamos entrar en la “cacería” de los errores ya que debemos entender que, en su justa medida, forman parte del proceso de enseñanza-aprendizaje. 

Necesitamos conseguir que nuestros alumnos sean buenos aprendices de lenguas y que exploten todos los recursos de los que disponen e incluso sería ideal que tomaran sus propias decisiones sobre qué hacer, de qué manera y en qué momento.

Nos movemos, o al menos es lo que se pretende, en la dirección de métodos más abiertos y flexibles. Es aconsejable que todas nuestras actuaciones como docentes tiendan a concentrarse en proyectos educativos que motiven al alumno tanto como para que se acerque al idioma con la mente de un niño ansioso por absorber todo lo que le rodea.

 

La necesidad impuesta por el desarrollo de la nueva sociedad europea y el impulso de los idiomas ha ido forjando un modelo de enseñanza-aprendizaje caracterizado por la intercomunicación social y cultural.

En los enfoques tradicionales de enseñanza de idiomas, el grado de capacitación que el estudiante alcanzaba se describía en términos de su dominio de “estructuras”. Sin embargo, sostenemos la tesis de que dicho tipo de conocimiento no es en sí mismo adecuado para aquellos individuos que quieren aprender un segundo idioma con el fin de usarlo más que conocerlo en su profundidad. La comunicación implica más que el mero conocimiento de un bloque de estructuras. En otras palabras, las estrategias a desarrollar en la enseñanza-aprendizaje de una lengua extranjera,  en el contexto de un centro de idiomas, deberían basarse  según la corriente  de hoy en día en el principio de que  no se trata tanto de aprender acerca de una lengua sino de aprender a comunicarse con ella y usarla de forma práctica y operativa en el entorno de inmediato de nuestros alumnos.

 

Enseñar, transmitir  o impartir conocimientos en una lengua extranjera se convierte, por tanto, en un proceso abierto y debería estar orientado hacia la capacidad de producir no frases aisladas sino integradas en un discurso lo más auténtico posible para atender las necesidades reales de potenciales alumnos que requieren una capacidad lingüística adecuada y lista para ser aplicada en el contexto que ellos decidan o necesiten, no digamos ya a la hora de acceder al mercado laboral. No en vano, los expertos en Gestión de Recursos Humanos aseguran que cuando en un proceso de selección el perfil de los candidatos es similar, aportar conocimientos de uno o varios idiomas se convierte en la pieza clave que inclina la balanza. Esto no es más que un ejemplo pero la realidad no es para nada distinta; con la figura del trabajador europeo campando a sus anchas por el viejo continente, los jóvenes  van a necesitar cada vez más un reciclaje lingüístico a fondo. En el reino de la Torre de Babel, el inglés es el monarca pero los demás idiomas le van a la zaga y de hecho, la enseñanza de otras lenguas diferentes a la propia tiene un reconocimiento unánime en todos los países europeos como instrumento básico de comunicación, interacción social e integración, imprescindibles para la movilidad dentro de un contexto europeo y multilingüe.

Los centros de Idiomas en este sentido propician,  la interacción entre al alumno, el profesor y la lengua objeto de estudio.

En la era de la globalización y la interrelación de todos los actores sociales y organizaciones (véase internet, prensa, música, entorno laboral y personal…), un modelo de enseñanza que no se halle íntimamente relacionado con la comunidad en la que está inmersa, es cuanto menos un anacronismo, y no tendría sentido alguno. 

Como bien dijo George Steiner, “Babel   es tal vez una bendición misteriosa e inmensa. Las ventanas que abre una lengua dan a un paisaje único. Aprender nuevas lenguas es entrar en otros  mundos nuevos”.